"Séneca" era un campesino andaluz, lleno de pachorra, bonhomía y con sabiduría (popular) a raudales. Solía reunirse en tertulia con sus amigos el alcalde, el cura, el maestro, el boticario... Estos hombres de letras aceptaban al hombre aparentemente sencillo y simplón porque saben que, en realidad, su sentido común revestido de una fina ironía superaba con creces cualquier reflexión académica. En aquel patio andaluz todos hablaban de cualquier suceso del pueblo mientras "Séneca" (nunca un apodo estuvo mejor elegido) escuchaba. "Venga, Séneca, ¿y tú qué opinas?" le solían espetar al final. Y él, con una frase demoledora resumía la situación y les dejaba sin palabras y riendo a carcajadas.

El otro gran nombre de la serie es el de su creador y guionista, José María Pemán, autor afecto al régimen y posteriormente juancarlista que había empezado a usar este personaje en la prensa de los 40. El fichaje de este escritor, tremendamente prestigioso (o más bien "prestigiado") durante la dictadura fue muy comentado en su época y, por supuesto, todos los pelotas del franquismo alabaron la decisión.
"El Séneca" era Pemán tanto como Martelo y cuando éste falleció, el autor, entre lágrimas, apareció en televisión para anunciar que no podía pensar en otro actor para su personaje y así acabó la serie. En los 90, en los inicios de Canal Sur, se encargó una nueva versión lo que nos da una idea del calado que aún tenía este acercamiento a la cultura popular andaluza a través de la ficción más campechana.